“Nunca vamos a tener un mundo
perfecto, pero no es romántico o ingenuo
trabajar para un mundo mejor”.
Steven Pinker

La posibilidad de un mundo que mejora cada día

Cuando Steven Pinker habla de posibilismo, pensamos en un país que cree en su clase media en lugar de la violencia; en una Antioquia con un nivel educativo y una consciencia diferente, en personas que son dueñas de su vida y que piensan en su futuro. En empresas con causas justas e ideales. En comunidades que van más allá de su interés personal.

Reflexiones alrededor de la visita de Steven Pinker en la celebración de los 65 años de Comfama.

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En la novela El gran cuaderno —primera parte de ese libro portentoso que es Claus y Lucas, de la escritora húngara Agota Kristof—, dos hermanos gemelos, de no más de seis años, son arrojados a circunstancias de desamparo por causa de la guerra. En medio de relaciones hostiles encuentran apoyo mutuo, se convierten en una sola persona que actúa con el único fin de superar los obstáculos que les impone la vida. Durante toda la novela son interpelados por la necesidad de sobrevivir y por la esperanza de encontrar un futuro mejor —aunque la historia toma giros inesperados, propios del género—, el posibilismo encuentra aquí una ilustración: la unión, el esfuerzo mutuo y el trabajo son una empresa que difícilmente tiene freno.

 

La unión, el esfuerzo mutuo y el trabajo son
una empresa que difícilmente tiene freno.

La naturaleza humana está habitada por demonios y ángeles. Los primeros se manifiestan —entre muchas otras cosas— en los prejuicios, el razonamiento basado en anécdotas y estereotipos, la explotación, el tribalismo, el autoritarismo, la venganza y el sadismo. Los ángeles —tantas veces ignorados y pasados por alto— se encuentran en la capacidad de razonamiento, el instinto para el lenguaje, que nos permite compartir ideas y coordinar nuestro comportamiento; la capacidad de desarrollar normas morales y el sentido de la empatía, que nos permite sentir el dolor de otros. “A pesar de nuestro lado oscuro, la humanidad puede progresar con el desarrollo de normas e instituciones que permiten que nuestros ángeles buenos predominen sobre nuestros demonios internos”, dice Steven Pinker, profesor de ciencia cognitiva (el estudio de la mente humana) en Harvard y MIT.

“A pesar de nuestro lado oscuro, la humanidad puede progresar con el desarrollo de normas e instituciones que permiten que nuestros ángeles buenos predominen sobre nuestros demonios internos”.

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El posibilismo es la convicción de que los problemas de la sociedad contemporánea se pueden resolver bajo la razón, la ciencia, el humanismo y el progreso, como ya lo ha vivido la humanidad con el pasar de los siglos. En una de sus muchas entrevistas, Pinker se refirió a la costumbre periodística de encontrar noticias en lo trunco, en el fracaso, un reflejo del error en esa frase manida que señala que todo tiempo pasado fue mejor: “Solo en los últimos años, como el economista Max Roser dice ‘podría haber un titular que dijera 137.000 personas escaparon de la pobreza extrema, cada día durante los últimos 30 años’, pero nunca vemos ese titular porque no fue un evento único que sucedió en un jueves de octubre. Entonces hay millones de personas que escapan de la pobreza y nadie lo sabe”.

De esta manera, Pinker se refiere a que la unión de lo mejor del espíritu humano hace posibles los cambios, y que son cambios que se pueden medir y disfrutar, muy diferentes a las noticias de cada día: corrupción, guerras, contaminación, violencia. “La pobreza extrema está declinando muy rápido, vemos que las muertes y guerras han disminuido en los últimos 70 años, vemos el alfabetismo, la educación, el tiempo de recreo de para arriba. La expectativa de vida, especialmente en los países pobres, ha aumentado. La gente está poco consciente de estas tendencias”.

El posibilismo es la convicción de que los problemas
de la sociedad contemporánea se pueden resolver
bajo la razón, la ciencia, el humanismo y el progreso.

Así, tenemos en Colombia un país que construye paz con mucho esfuerzo, una clase media que se expande con el pasar de los años, una industria fuerte con proyección social, mejores índices de educación, menos gente en la pobreza. Sin embargo, hay debates que parecen reñir con la idea del posibilismo: ¿es posible la vida que deseamos sin acabar con el planeta?, ¿cuál sería la diferencia entre la vida posible y la que deseamos? Sobre esto, dice Pinker: “Sí, es posible —lo que no significa que necesariamente vaya a ocurrir—. La ‘vida que queremos’ no se define a partir de los recursos que consumimos. A nadie le gusta quemar gasolina o talar bosques porque sí. La vida que queremos consiste en poder leer por la noche, visitar a nuestros parientes, estar cómodos en invierno y en verano, en fin. La forma en que logramos estos objetivos depende de ideas, tecnologías, recetas y algoritmos para obtener del mundo lo que queremos. El espacio para las ideas posibles es infinito, y entre ellas están aquellas que satisfacen las necesidades humanas con mucha menos contaminación o consumo de recursos”.

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Mientras en algunos países se cierne la explotación de recursos como la única manera de estabilizar la economía, Pinker resalta que los países industrializados avanzados han reducido radicalmente la contaminación de sus aguas, la emisión de contaminantes tóxicos, la deforestación y el consumo de la mayoría de los recursos físicos: “Piensen cuántos recursos no se consumen ya gracias al teléfono inteligente: periódicos, diccionarios, cámaras, grabadoras de video, contestadores automáticos, mapas, teléfonos y más”.

Pinker asegura que las compañías privadas han aportado a la prosperidad. “Las sociedades que tienen mercados libres son generalmente más prósperas, más felices y, por supuesto, más libres”, y esto ha sido una verdad para Antioquia, donde la sinergia entre los diferentes estamentos de la sociedad ha marcado un presente de oportunidades.

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La tecnología —la inventiva humana, la capacidad de mejorar las condiciones de vida— es una muestra de que alianzas entre la sociedad, la empresa y los gobiernos pueden cambiar las realidades de las comunidades. La tecnología ha sido vital para el ejercicio de la democracia a través de las plataformas digitales, o los emprendimientos que allí surgen, todo esto es evidencia del posibilismo. Además, también lo son la apertura de programas que puedan mejorar condiciones de vida, obtener mejor educación, vivienda, servicios de salud, como ha sucedido en Antioquia en las últimas décadas.

Justo la base del posibilismo en el que creemos está asociada
con la educación, que debe dar giros para responder a las
necesidades actuales y trabaja de la mano con las instituciones.

“El sistema educativo debería explicar a los estudiantes por qué surgieron las instituciones de la modernidad y por qué son mejores que otras alternativas. La democracia, a pesar de todos sus defectos, es mejor que el gobierno de autócratas, que han llevado a genocidios masivos y a regir por medio del terror y la tortura. Una fuerza policial y el Estado de derecho son mejores que la anarquía, con sus ciclos de depredación, venganza y revancha. Un sistema jurisdiccional, con sus juicios, es mejor que la justicia por linchamiento de turbas o que confesiones bajo tortura. La ciencia es mejor que la superstición. Las Naciones Unidas y el derecho internacional son mejores que países que constantemente intenten expandir su territorio mediante la conquista. Una prensa libre, bien manejada, es mejor que la propaganda gubernamental o la difusión de rumores y teorías de conspiraciones. Y esto es cierto para las otras instituciones que nos mantienen alejados de la barbarie y el caos, pero que por lo general damos por sentadas”.

La democracia, a pesar de
todos sus defectos, es mejor
que el gobierno de tiranos y
autócratas, que han llevado a
genocidios masivos y a regir
por medio del terror y la tortura.

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Sobre la posibilidad de vivir mejor, Pinker dejó un mensaje para el país: “Tiendo a pensar que la paz con una justicia imperfecta siempre es mejor que la guerra. La justicia impartida por los humanos, a diferencia de la de los dioses, siempre es imperfecta. Aparte de causar muerte y sufrimiento, la guerra civil es un ‘desarrollo inverso’ que empobrece a los países. Colombia tiene una oportunidad especial de dejar en el pasado su horrible historia de violencia y el dudoso ‘honor’ de haber sido sede de la última guerra verdadera en el hemisferio occidental. Este un llamado a la posibilidad de un país mejor, el que queremos construir en Comfama en una alianza que nunca ha fallado: la social.

Radiografía de un posibilista – Ver video

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“Lo mejor del espíritu humano hace
posible los cambios, y son esos cambios
los que se pueden medir y disfrutar”.
Steven Pinker