Reimaginar la clase media

Un modelo de liderazgo empresarial para las nuevas generaciones

 

Durante los Diálogos de Gerencia Social, Brian Robertson, emprendedor y autor del libro Holacracia, expuso un nuevo sistema de gestión para un mundo cambiante.

Hace veinte años Brian Robertson volaba por primera vez un avión, no tenía copiloto ni instructor y estaba a miles de kilómetros de su hogar. Todo era disfrute hasta que, de repente, un botón se iluminó en el tablero de control. Buscó anomalías en ese mismo tablero: no las encontró.

Pensó que no había de qué preocuparse, que si el resto de cosas estaban bajo control, un botón reportando un daño no debía ser algo muy problemático.  “El botón que alumbraba lo hacía para avisarme que el resto de botones de mi tablero no estaba recibiendo la información correcta. Casi choco el avión. Terminé completamente perdido, sin ninguna forma de comunicarme, en medio de una tormenta y violando un espacio aéreo internacional. Ah, y casi sin combustible.

Logré aterrizar y, como siempre pasa con experiencias, proyecté la situación hacia otro contexto. Y allí fue donde pensé que justo eso es lo que pasa en las empresas. Nosotros, las personas, somos esos botones, esos instrumentos del tablero de control, pues vamos percibiendo lo que pasa e interpretándolo”, dice Robertson.

Así nació la holacracia, un sistema empresarial que se basa en entregar el control de acuerdo con la función del trabajo que debe realizarse y no de las relaciones de poder entre las personas.

ilustracion1

En lugar de reestructurar las relaciones de poder entre compañeros de trabajo —es decir: quién puede darle órdenes a quién—, la holacracia instaura estructuras en las que el trabajo a realizarse convive en todo el sistema. Además, determina los límites entre las instancias que lo realizan. En ese sentido, las “células” de una organización que funciona bajo este modelo no son personas en sí mismas, sino roles que estas desempeñan.

Una buena alegoría que usa Robertson para explicar la holacracia es el funcionamiento del cuerpo humano, en el que cada célula tiene autonomía para llevar a cabo un proceso que está en función de un todo.

“Por supuesto, hay órganos muy importantes, como el corazón. Sin embargo, la labor del corazón no es supervisar las células que hacen parte de su desempeño. Cada célula se autoadministra y sabe lo que tiene que hacer para lograr que el corazón funcione”.

ilustracion2

El modelo tradicional, en el que el poder se centraliza en la cima de una jerarquía para fluir hacia abajo, a la base de la pirámide, no es suficiente para un mundo que cambia muy rápido y que puede ser caótico. La holacracia es un sistema que se integra a través de cuatro aspectos fundamentales:

  1. La constitución, la cual pone sobre la mesa las “reglas de juego” y redistribuye formalmente la autoridad.
  2. Una nueva forma de estructurar la organización y de definir los roles y las responsabilidades de cada persona.
  3. Un proceso único de toma de decisiones para tener al tanto a los roles y áreas de autoridad.
  4. Un proceso de encuentro para mantener a los equipos en la misma sintonía y llevar a cabo el trabajo.

En Comfama creemos que la sociedad contemporánea trabaja mejor bajo la cooperación: todos son importantes, cumplen roles que suman, son capaces de advertir el peligro y no responden a la idea temeraria de un jefe, responden a la idea estimulante de un proyecto, conjunto, que les permita construir un futuro mejor.