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Creemos que educar para la libertad y la felicidad es despertar lo mejor de cada persona, desarrollar la capacidad de conectarse con la vida, transformar el entorno y comprometerse constructivamente con la sociedad.

Nuestros resultados cobran sentido cuando las ideas se convierten en proyectos y se concretan en acciones que ayudan  a construir tejido social. También, cuando aprovechamos las potencialidades, cuando las personas alcanzan la libertad por medio de las oportunidades y logran realizarse plenamente.

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Alex Beard estuvo conversando con Claudia Restrepo, responsable de Capacidades de Comfama, durante Hay Festival Jericó y Hay Festival Medellín.

La felicidad de la educación es la felicidad del encuentro. Los niños sonríen cuando llegan a las aulas porque allí está el tesoro de su edad: los amigos, los juegos con los que terminan —sin saber— aprendiendo. Con las nuevas tecnologías, la educación contemporánea tiene esa vocación de círculo —la infinita rueda—: volver a la diversión de descubrir el mundo, de darle forma, de agarrarlo y echarlo a andar.

El maestro y escritor inglés, Alex Beard, enseñaba en un colegio de Londres cuando tuvo una suerte de epifanía, de revelación: vio que el mundo estaba cambiando rápidamente: sus alumnos utilizaban cada vez más los celulares y pasaban toda la noche jugando en línea.

Sin embargo, la manera de enseñarles era la del pasado. “Al tiempo que esto pasaba, veía aparecer avances tecnológicos para entender nuestra mente y para desarrollar formas de enseñar desde el oficio, no desde la profesión. Me di cuenta de que teníamos que cambiar la educación con este nuevo conocimiento”.

Después de recorrer el mundo, Beard publicó el libro Otras formas de aprender, en el que propone tres fases para replantear la educación y el aprendizaje. La primera es “repensar, pensar de forma diferente”, estimular el pensamiento crítico en los niños e identificar la información que reciben, que puedan entender las maneras como se comunica el mundo, sus mensajes y el contexto; de esta forma pasan de ser simples receptores a alimentadores de un mensaje y difíciles presas del engaño.

La segunda fase es “mejorar”, en la que la creatividad es el activo principal. Durante su viaje por el mundo, este maestro conoció a Mitchel Resnick, un programador de software que trabaja en el Instituto Tecnológico de Massachussets (MIT), quien creó el Lego Mindstorm y Scratch, una comunidad en línea de 25 millones de estudiantes, cuyo propósito es aprender a programar. Resnick también tiene un grupo en el MIT llamado Lifelong Kindergarten, una especie de preescolar permanente en donde las personas están vinculadas a procesos de aprendizaje creativo.

La tercera fase propuesta en Otras formas de aprender es “cuidarse”. La inteligencia emocional es una asignatura pendiente en los estudiantes contemporáneos, pero esto tiene que cambiar, pues los niños necesitan aprender a ser resilientes en un mundo difícil y cambiante.

Todos estos procesos pasan por la transformación del profesor, una apuesta de Comfama, pues creemos que es el actor fundamental en la educación. Dice Beard en su experiencia: “Cuando era profesor, noté que estábamos en un mundo en donde todo se estaba acabando: los recursos, la tierra, el agua. Lo único ilimitado es nuestra inteligencia humana. Por eso, si vamos a enfrentarnos a esos grandes desafíos como el cambio climático o la automatización de algunos trabajos, debemos hacerlo con nuestro potencial. Eso me hizo pensar que la profesión más importante del siglo xxi es ser profesor”.

El reto ahora es tener maestros que inspiren, que conozcan a sus estudiantes y no les teman a las nuevas tecnologías; un reto que Medellín y Antioquia ya recorren con paso decisivo y en el que Comfama está comprometido. Visualizamos una sociedad mejor y su cimiento es la educación.

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  • Salir y encontrarse

    Promovemos la cultura porque sabemos que contribuye a que la vida cotidiana sea más bella, propicia encuentros entre las personas, acorta distancias entre territorios, unifica lenguajes, da cabida a múltiples formas expresivas y, por supuesto, ayuda a forjar el sentido crítico que necesitamos como sociedad.

  • Bibliotecas, lugares eternos

    Las bibliotecas son esos lugares donde podemos encontrar el hogar, lejos de casa, porque allí se congregan las posibilidades, la imaginación y las palabras.

  • Los sueños del alma se convierten en teatro

    Renovamos nuestro teatro y, para celebrarlo, les abrimos las puertas a los creadores escénicos del mundo en la segunda edición del Festival de Teatro San Ignacio.

  • Música que se confunde con el viento

    Hicimos que la música sinfónica se escuchara en todos los territorios.

  • La cultura palpita desde el Parque Cultural y Ambiental Otraparte

    En el municipio de Envigado, este espacio se convirtió en el epicentro de diversas visiones a través del arte, como parte de la alianza entre la Alcaldía de Envigado, la Gobernación de Antioquia, el Área Metropolitana del Valle de Aburrá y Comfama.

  • La experiencia como maestra

    Promovimos la reflexión ciudadana sobre el presente, a través de nuestro proyecto editorial Lecturas Comfama. Publicamos: Derecho a la esperanza, de Nicanor Restrepo Santamaría; Bajo la piel de Medellín, de Gerardo Pérez y Carla Giraldo Duque; La hija de Andrómeda, escrito por María Teresa Uribe de Hincapié; Los años difíciles, de Jorge Orlando Melo y, finalmente, Antioquia reimaginada, una colección de conversaciones con varios autores.

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En casa la música siempre fue una condición. Nadie la pedía, estaba allí, viviendo con nosotros, moviéndose. La música gobernaba. No podía evitarse. De un cuarto al otro se escuchaba siempre el susurro de una guitarra y luego venía la

voz que, inconsciente, se rendía ante el embrujo de la canción.

Desde pequeña, el ejercicio no consistía solo en escuchar, sino en aprender también. La abuela me enseñaba a estar siempre derecha, agarrar el micrófono con firmeza y aparentar la soltura que, con los nervios, no está realmente ahí. Me ponía en frente de una pared de la sala que está llena de espejos y empezaba la lección: ponte derecha, sonríe, mira con dulzura.

Por todo esto, no fue fácil resistirse a la música. Desde pequeña escuché las voces perfectamente acopladas, las melodías difíciles y bellas, la guitarra afinada, rítmica. Siempre tres voces: la de mi abuela, la de mi abuelo, la de mi mamá.

Desde los primeros años fui testigo de los viajes y los ensayos, de la vanidad, del espectáculo. Mamá cuenta la anécdota de cómo me llevaba a sus ensayos siendo apenas una bebé de brazos y me dejaba en una canastica mientras todos cantaban. Ella, inocente y culpable, me mantenía ahí, cerca, con la ilusión de que la música alguna vez viviera en mí. Si es que no lo hacía ya.

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Manuela Espinal, escritora, 20 años.
Revista Comfama

  • La expansión del sector creativo y cultural de Medellín y Antioquia

    Dar el primer paso sin conocer cómo será el resto del camino. Guiarse por la pasión y dedicarse a trabajar con un propósito, creer en la posibilidad de generar riqueza mediante la creación de empresa. Una premisa en la que creemos y apoyamos.

    ELPAUER lo tienen quienes viven la creatividad y la cultura como la oportunidad de transformar realidades y construir sociedad.

    Acompañamos a 99 creadores —emprendedores, artistas y empresas creativas y culturales del Valle de Aburrá—. Realizamos 3 misiones internacionales a México, Islas Canarias y Brasil. Entregamos 6.000 millones de pesos a través de una línea de crédito exclusiva para el sector.

    Un laboratorio de experiencias con forma de bodega

    En el Perpetuo Socorro de Medellín está la bodega/Comfama, un espacio que acoge a los emprendimientos culturales y creativos.

    42.375 personas visitaron el lugar durante 235 eventos. Porque vivir del arte, plena y prósperamente, es posible.

  • Una vivienda para compartir, conversar y adueñarse del futuro

    Vivir en un lugar que se adapte a las necesidades de las familias, que sea asequible económicamente y que esté cerca de medios de transporte, escuelas, hospitales, u otros espacios vitales para el día a día.

  • Amar al lugar en el que se vive

    Renovamos nuestro programa de mejoramiento de vivienda, 262 familias gozan de un lugar de calidad para vivir y convivir.

Se ha vuelto un lugar común, pero revela una verdad: “Lo bello es tan importante como lo útil”. En su texto “El libro”, Jorge Luis Borges, dice: “De los diversos instrumentos del hombre, el más asombroso es, sin duda, el libro. Los demás son extensiones de su cuerpo. El microscopio, el telescopio, son extensiones de su vista; el teléfono es extensión de la voz; luego tenemos el arado y la espada, extensiones de su brazo. Pero el libro es otra cosa: el libro es una extensión de la memoria y de la imaginación”.
Borges está marcando la diferencia de lo útil y lo bello —lo bello en tanto lo imaginado, lo creativo—.

En Comfama creemos que el hábitat de nuestros afiliados, sus entornos, no solo tienen que cumplir el eje básico: protección, acomodamiento, seguridad, también deben ser bellos y estimular el diálogo constante con el mundo, con el contexto. La arquitectura no es solo un instrumento de utilidad, también es una extensión de la imaginación.

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Ana Elvira Vélez, arquitecta que laboró con UrbanEAFIT, desde donde fue invitada por Francesco Orsini —responsable de Hábitat en Comfama— a vincularse a la caja como consultora en los proyectos de vivienda que se desarrollan en el departamento, dice: “El hábitat de calidad busca construir, por medio de un proyecto de vivienda, una vida de barrio con identidad acorde al paisaje urbano o natural existente y, también, a los hábitos culturales del lugar”.

Manifiesta que, para lograr este propósito, que por años ha estado alejado del imaginario colectivo, es fundamental tener una buena ubicación dotada de servicios y una secuencia de espacios comunes y públicos que complementen el uso residencial con alta calidad de espacios naturales y de confort para el encuentro de las familias, los vecinos y las comunidades. Cuando pensamos en el hábitat, necesitamos pensar en contextos donde el libre desarrollo de la personalidad pueda suceder.

En Comfama buscamos entornos donde lo primero sea la calidad de vida, donde se puedan propiciar conversaciones entre las personas, que permitan el desarrollo de comunidades sostenibles que trabajan unidas. Por eso diseñamos viviendas con calidad urbana y arquitectónica, como ya lo mencionaba Vélez; y no solo construimos, también tratamos de mejorar la infraestructura ya existente. Creamos condiciones para que la compra de vivienda y la inserción en una nueva comunidad sean experiencias enriquecedoras y positivas, donde la clase media se fortalezca y encuentre más oportunidades para contemplar y pensar la belleza. En este momento tenemos 137 familias con promesa de compraventa firmada y 59 familias postuladas para Arrendamiento Social.

Un hábitat de calidad tiene muchos beneficios para nuestros afiliados. Entre ellos encontramos que su patrimonio crece y se valoriza con el tiempo, las comunidades se enriquecen emocionalmente porque se cuidan, lo que redunda en barrios sociables y participativos; además, creemos que estos lugares invitan a la confianza y la calma de tener una vida familiar privada, pero conectada a la vecindad con espacios abiertos y naturales.

Lo sabemos por experiencia de vida: cuando tenemos la oportunidad de contemplar la belleza diariamente, nuestra mirada de la vida es más feliz. Las oportunidades nacen de cosas tan simples como salir a la calle y encontrar un mundo armonioso, delicado, bello.

  • Más vida a la vida

    Los viajes no son mejores porque tengan agendas cargadas. Son mejores en la medida en que nos proponen preguntas y conversaciones con nosotros mismos.

  • La salud como la energía vital

    Una buena salud significa poder salir a dar un paseo largo con tu perro sin agotarte, tener una alimentación que propicie el buen dormir, y llevar un estilo de vida productivo y a gusto, explotando tu máximo potencial.

En Comfama nos hemos apropiado de la misión de llevar bienestar holístico a la sociedad antioqueña, a nuestros afiliados. Esa filosofía parte de ese gran conjunto de servicios que nos permiten vivir y disfrutar plenamente del derecho a la salud. Creemos que las necesidades en esta materia de un país dependen en buena medida de su grado de desarrollo humano.

Gabriel Mesa Nicholls, gerente general de EPS Sura, se pregunta: ¿qué tiene Colombia hoy que le permitiría tener uno de los mejores sistemas de salud del mundo? El gerente está convencido de que el país puede lograr esta meta si logra una visión compartida con los actores principales del sector: los pacientes, el Gobierno —Ministerio de Salud, Superintendencia de Salud, secretarías de Salud—, hospitales, clínicas, médicos especialistas y generales, facultades de medicina y compañías farmacéuticas. En Comfama pensamos que esta unión de fuerzas puede llevar al bienestar.

Todos los actores, entonces, tienen que confluir en un propósito: el paciente como el centro del sistema, que todos los servicios estén abocados a entregarle bienestar.

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Todo esto puede suceder cuando las empresas se transforman desde el pensamiento, justo lo que sucede ahora con Sura, donde entienden la salud como una “capacidad”, como la posibilidad de potenciar las habilidades y desarrollar al ser humano en todas sus dimensiones, pues la salud es el principio del bienestar; aunque todavía se le ve como la ausencia de la enfermedad, como algo que se pierde y se debe recuperar.

Para llegar a esta comprensión, hay que entender la salud holísticamente, de esta manera se ven sus dos componentes o dimensiones: mental —el afecto, el descanso, el ocio, el sueño, la capacidad de recuperar el equilibrio—, físico — asociado a los cambios y las afectaciones en el cuerpo y al funcionamiento del organismo—; así, no solo se piensa en la cura, sino en la prevención, en el bienestar permanente. Mesa dice que todos los recursos del sistema deberían estar encaminados de esta manera: para desarrollar un ecosistema que permita ver al individuo en su totalidad, como un individuo “biosicosociotrascendente” o biosicosocial, que trascienda, que no simplemente se trate de curar.

En Antioquia, Sura asume una responsabilidad grande, pues tiene 1.8 millones de afiliados en el Valle de Aburrá, lo que los pone al servicio de una población numerosa y disímil. Por eso son tan importantes unas buenas alianzas en prevención y programas educativos en salud. Es aquí cuando cobra importancia la alianza Comfama-Sura, pues somos uno de esos eslabones que quiere inspirar y sumar en la calidad de vida de los usuarios.

“En esta alianza apenas estamos entendiendo las posibilidades. Cuando ponemos los recursos encima de la mesa vemos que son absolutamente gigantes, esos recursos somos capaces de conectarlos con propósitos de transformación de la sociedad, podemos tener una visión renovada. En Sura estamos en un momento especial de reestructuraciones, y ese aprendizaje podemos transferirlo a Comfama para que pueda adaptar su red de prestación, que es fundamental para nosotros. Vamos a buscar mecanismos para aprender mutuamente uno del otro y mirar qué capacidades conjuntas tenemos que ni siquiera nos hemos imaginado”, concluye Mesa.